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¿Le creemos a Winckler o llamamos a la PGR?

Álvaro Belin Andrade

Hora Libre

Jorge Winckler Ortiz, Fiscal General del Estado, dijo este jueves en conferencia de prensa: 1. Que la imagen donde se aprecia una de las menores abatidas el sábado 10 de marzo, en Río Blanco, sentada y aún con vida frente a un elemento de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), corresponde a una fotografía manipulada, por lo que ya se busca al autor de la misma; 2. Que quienes hicimos la observación de que era necesaria una investigación ministerial para descartar una ejecución extrajudicial somos irresponsables con la información, que difundimos “únicamente por ganar audiencia” y “eso no es informar”, y 3. Que todo corresponde a una “connotación morbosa y distorsionada a los hechos”, por lo que exigió se haga “la aclaración respectiva”.

Cinco días después de ocurridos los hechos, cuando la información y la imagen han adquirido una connotación de escándalo nacional e internacional, porque no se le dio la gana atajar las versiones oportunamente y tampoco salió a la palestra el atrabiliario titular de la SSP, Jaime Téllez Marié (quien debió acompañarlo este jueves aunque no abriera la boca), Jorge Winckler ha salido a dar la cara y a pontificar ante los medios que “no se puede ser irresponsable con la información que difunden”. E hizo un llamado, con voz de enojo y perturbación: “A todos los medios de comunicación que –sin tener bases científicas– le han dado una connotación morbosa y distorsionada a los hechos, exijo que hagan la aclaración respectiva con los datos, hechos, pruebas y dictámenes aquí presentados”.

Aunque necesitaría la intervención de otra autoridad ministerial, como la PGR, para que tuvieran credibilidad los señalamientos hechos este jueves (recordemos que es juez y parte en el caso), lo cierto es que quienes deben tener las “bases científicas” y ofrecerlas de manera oportuna (porque si no, pueden surgir interpretaciones que irritan al funcionario) es la Fiscalía General.  

Dice el dicho que para que a cuña apriete debe ser del mismo palo, y ayer un abogado penalista, porteño como Winckler, y quien ha sido miembro histórico del PAN, Sergio Vaca Betancourt, recomendó que la PGR investigue la supuesta ejecución extrajudicial de las dos menores de edad. Y añadió que la Fiscalía General del Estado y la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) tienen la obligación de investigar de oficio este caso, porque la familia y la opinión pública tienen el derecho de saber la verdad de lo que ocurrió el sábado.

Aunque no es un periodista que busque ganar audiencia, como nos acusa el Fiscal General, Sergio Vaca tiene y expresa las mismas dudas: “Es muy notable. Primero se ve una de las muchachas sentada con la cabeza hacia abajo obviamente herida a lo mejor ya de muerte, pero no hay ningún arma alrededor. Luego se ve la otra escena donde está el policía que se ve hasta prepotente, la verdad. Luego se ve a la muchacha tirada en el suelo con un baño de sangre que antes no se veía. Entonces, cualquier gente con sentido común sospecha que fue un arma con plantada”.

 

Las niñas muertas, ¿peligrosas sicarias?

Desde el mismo día en que ocurrieron los hechos, la versión oficial aseguraba que los tres abatidos tenían nexos con el crimen organizado; es decir, unas horas después del enfrentamiento. Hoy se señala que pertenecían a la banda de Roberto de los Santos de Jesús,  alias “El Bukanas”, líder de los Zetas, una información que siempre sorprende pues pareciera que el gobierno estatal tiene listas las fichas de todos los que caen abatidos, sea por las armas de los cuerpos de seguridad o por las de las mismas bandas rivales, lo que le permite criminalizar de inmediato a las víctimas.

Los presuntos criminales, un hombre mayor y dos mujeres menores de edad, viajaban en una camioneta marca Honda (tipo CR-V, color dorado, con placas de Veracruz XYR-316-A), con reporte de robo, que cuando fueron requeridos por los elementos policiacos abrieron fuego. Los policías respondieron la agresión. Se supone que hubo una persecución y que cuando estaban fuera de la unidad fueron alcanzados por el fuego de la policía. Luego de la primera versión que asegura que, además de los abatidos fue detenido un sujeto, no hemos sabido mucho de él. Lo que sí es que fueron asegurados un fusil de asalto tipo AR-15 y dos pistolas.

El Fiscal General dijo, en su conferencia de este jueves, que “hubo un uso proporcional de fuerza letal por parte de los elementos de Seguridad Pública del Estado, al repeler una agresión directa con armas de fuego que ponía en riesgo su integridad física y la de las demás personas”. Según las diligencias de campo y dictámenes periciales en balística, precisó, “se usaron al menos 31 casquillos, de los cuales se confirma que 16 de estos fueron percutidos por las armas de fuego que portaban los 3 sujetos abatidos. [Es más] el resultado científico de la prueba de rodizonato practicada a los 3 sujetos abatidos, resultó positiva en todos ellos”.

Contra las sospechas generalizadas entre periodistas, defensores de derechos humanos y ciudadanos comunes sobre que las dos niñas pudieron ser ejecutadas extrajudicialmente, dijo que “la causa de muerte fue causado (sic) por los disparos de armas de fuego (…) ninguno de estos fue efectuado a corta distancia ni mucho menos a quema ropa”.

Jorge Winckler fundamenta su versión de que las niñas estaban sirviendo al crimen organizado con la siguiente descripción: “En diligencias de campo y de trabajo pericial, se ha acreditado plenamente que las menores Nefertiti “N” y Grecia “N” hacía muchos meses habían abandonado sus estudios, poco más de un año; así como el domicilio materno, ello para asociarse en actividades ilícitas junto con el señor José Eduardo “N”, lo cual fue confirmado por parientes de las dos menores en entrevistas ministeriales”.

Otros indicadores esgrimidos por Winckler tienen que ver con su red de vínculos, con los tatuajes de ambas menores supuestamente identitarios de su pertenencia a la banda de los Zetas, así como su perfil psicológico: “no estudiaban, no trabajaban, eran agresivas, y habían abandonado el hogar y por lo menos una de ellas se autoflagelaba, haciendo alegoría a su próxima muerte y tenía tendencias suicidas; lo cual, concluye el análisis, generó las condiciones para que participaran ellas en estas actividades ilícitas”.

La verdad es que la descripción puede ser común a miles, sino es que a millones, de menores de edad en nuestro país. Decir que no estudiaban, también; que no trabajaban puede ser el resultado de su minoría de edad; cuántos adolescentes son agresivos y, derivado de su circunstancia familiar, prefieren salir de su hogar a soportar situaciones difíciles que pueden provenir de una separación de los padres; por lo demás, que una de las menores hubiera tenido supuestas tendencias suicidas (algo que tendría que asegurar un perito en psicología) ni significa que es proclive a involucrarse con una banda criminal, ni mucho menos influir en su hermana.

La verdad es que el gobierno estatal es experto en crear historias de terror en torno a las personas que son asesinadas por su policía o por el crimen organizado.

 

Nefertiti no era una criminal

Un reportaje publicado por el portal Sin Embargo muestra una versión diametralmente opuesta a la que quiso imponer el Fiscal General este jueves. Veamos los primeros párrafos del texto hecho por la redacción:

“A Nefertiti Camacho Martínez le daban miedo los piquetes de abeja. Decía que si veía uno de eso animales, corría. Dedicaba tiempo a responder comentarios de las dos centenas de suscriptores que tenía en YouTube. Lo hacía vigilada por un busto de la reina egipcia con la que compartía nombre. Era una niña que quería estudiar medicina y, a la par, convertirse en una estrella como Yuya, Sebastián Villalobos o Caeli.

“Pero la Fiscalía de Veracruz dice que levantó un arma, apuntó a policías y disparó hasta morir…

“El 22 de febrero del 2017, Camacho compartió el primer video en su canal ForYouNefer. “¡Conóceme!”, lo tituló. El formato fue sencillo: ella sentada sobre una cama contestando preguntas que leía en su celular. Ahí aseguró que sus amigos la habían motivado a volverse youtuber, y que para hacerlo había tenido que vencer el miedo, los nervios…

“Durante los siguientes meses subió tips sobre qué no hacer en la primera cita, agradecimientos a los que la seguían y una broma sobre sus preferencias sexuales. Pidió que la siguieran en Instagram y anunció que también habría contenido en Facebook. El pasado sábado 10 de marzo, sin embargo, fue asesinada en lo que autoridades llamaron “un enfrentamiento”.

“La joven hablaba en futuro: “Sé que habrá críticas”, “voy a…”. Planeaba. Lo hacía con la energía de una menor de edad. La que se quiere devorar al mundo. ¿Por qué sólo ser médico si también se puede ser rockstar en Internet? ¿Por qué ser famosa en YouTube y olvidar “salvar muchas vidas”?”

Su vida, sin embargo, nadie pudo salvarla. Su cuerpo terminó en medio de un charco de sangre. Su reputación, en manos de un poderoso Fiscal General. Así es Veracruz.

                                   

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