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Por Si Estaban Con El Pendiente
/Por: Quetzalli Carolina Vázquez
En Veracruz el sistema de salud está colapsado, no en riesgo ni en proceso sino colapsado y aunque el gobierno insista en simular control y diga que todo se resolverá cuando termine la transición administrativa hacia el IMSS Bienestar, lo cierto es que la crisis no solo viene de ahí como pretenden hacer creer sino que es la consecuencia de malas decisiones, opacidad y un manejo irregular de los recursos públicos que hoy pasa factura.
Desde el lunes, sindicatos del sector salud volvieron a salir a las calles, exigen lo elemental: medicamentos, insumos, personal, salarios dignos; lo mínimo para operar, lo indispensable para no seguir poniendo en riesgo vidas, pero el gobierno sigue sin responder con soluciones de fondo.
El secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, optó por la salida fácil: una fotografía para presumir una mesa de diálogo, aunque le faltó decir que con ausencia de resultados porque en la secretaría de gobierno se habla mucho, pero se resuelve nada.
La gobernadora Rocío Nahle ha insistido en que la transición al IMSS-Bienestar es parte del problema pero esa explicación ya no alcanza y es, en el mejor de los casos, una justificación; en el peor, una forma de deslindarse mientras se niega a reconocer un elemento claves: el sistema ya estaba colapsado mucho antes de cualquier transición y el sistema de salud de Veracruz no se cayó solo, lo dejaron caer.
Sobre el supuesto abasto, el discurso oficial simplemente no resiste la realidad, por más que se presuman las “camionetitas de la salud” como solución, o que Ramos Alor salga en las fotos acompañado del delegado del bienestar Gómez Cazarin, mostrando grandes cantidades de medicamentos en las bodegas, en los hospitales de Veracruz el desabasto es evidente.
Y no hace falta un informe técnico, basta pararse en la entrada de cualquier hospital público y escuchar a los familiares de pacientes para confirmar lo que el gobierno niega —no hay medicamentos, no hay insumos, no hay citas médicas prontas, no camas y la atención no alcanza.
Los propios informes del ORFIS y auditorías federales lo confirman: tan solo en la Cuenta Pública 2024 se detectaron irregularidades por más de 1,078 millones de pesos en SESVER, recursos que debían convertirse en medicamentos, insumos y atención médica… pero simplemente no aparecen; revisiones a cuentas públicas de distintos años han evidenciado irregularidades en el uso de recursos federales y estatales, contratos sin justificar, pagos sin comprobar y subejercicios en áreas críticas.
Traducido a la realidad: es dinero que alguien se llevó, que desapareció, que se malinvirtió y que no se convirtió en medicamentos, en camas, en equipo médico o en mejores condiciones para el personal.
Lamentablemente hoy, esas omisiones tienen rostro: pacientes esperando atención que no llega, hospitales rebasados y personal médico que lleva años trabajando bajo contrato, sin basificación ni certeza laboral… es decir: Un sistema sostenido con alfileres.
Y como si el panorama no fuera ya lo suficientemente grave, el gobierno federal avanza con su modelo de salud universal pero la pregunta es inevitable: ¿con qué capacidad va a responder Veracruz?
Porque el problema es brutal, más derechohabientes, con la misma infraestructura; más demanda, con las mismas camas; más presión, con el mismo personal insuficiente y por lo tanto lo que sigue no es difícil de anticipar.
Veracruz no enfrenta una crisis en salud, enfrenta las consecuencias de haber permitido, durante años, que el sistema se desfondara sin que nadie rindiera cuentas y hoy, cuando la realidad ya es inocultable, la respuesta sigue siendo la misma de siempre: diagnóstico, justificación y ninguna solución.
Hoy los trabajadores del sector salud exigen lo mínimo básico para desempeñar sus tareas, pero el gobierno es incapaz de atender esas demandas y las consecuencias las pagan no solo los trabajadores sino los miles de derechohabientes a lo largo y ancho del territorio veracruzano.
Ante la falta de soluciones, los empleados del sector salud advirtieron que endurecerán sus manifestaciones y habrá que ver cómo reacciona el gobierno de Rocio Nahle pues recordemos que en casos como el de los pobladores del norte del estado que se manifestaron exigiendo reparación de caminos y carreteras la respuesta ha sido enviar a la fuerza pública para el repliegue.
Y aunque Ricardo Ahued, Rocio Nahle, Ramos Alor y el Gómez Cazarín salgan a decir que todo está bajo control, que sí hay abasto de medicamentos, que no faltan insumos; el personal de salud y los usuarios de los hospitales y clínicas públicas saben que no es cierto, saben que el gobierno miente.